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¿Por qué elegir calderas de condensación?

¿Por qué elegir calderas de condensación?

Las calderas de condensación son las calderas más eficientes del mercado. Logran alcanzar un rendimiento óptimo, superior al 100%, aprovechando el calor latente de los humos procedentes de la combustión. Esto se consigue al enfriar estos humos por debajo de la temperatura de rocío (temperatura en la que el vapor de agua pasa de estado gaseoso a líquido) se libera energía en forma de calor que es aprovechada para calentar el agua del circuito.

La energía liberada mediante la condensación es la  que las calderas convencionales desaprovechan, cuya utilización puede suponer un ahorro de hasta un 20% en la factura de gas. Además, la caldera de condensación es más respetuosa con el medioambiente ya que los gases que desprende son menos contaminantes que los de una caldera convencional.

Funcionamiento de la caldera

  1. Instalación

La caldera de condensación se instala de manera ligeramente diferente a la caldera estanca convencional. Por eso hay que tener en cuenta una serie de aspectos a la hora de su instalación, como la salida de gases o el desagüe. Recuerda que la caldera y su instalación deben cumplir con la normativa vigente, aquí encontrarás toda la información sobre qué caldera instalar según la nueva normativa.

  1. Salida de gases

La caldera de condensación permite instalar más metros de chimenea que una estanca convencional, lo que puede resultar determinante a la hora de su elección. Es importante tener en cuenta que la pendiente de la chimenea vaya hacia la caldera, ya que en una caldera de condensación interesa recoger el vapor una vez condensado para aprovechar el calor latente. En cambio, a una estanca convencional se le da una pendiente hacia la calle para evitar que el agua de la lluvia o la condensación de los humos entren en la caldera.

El material de la chimenea también es diferente: en una caldera estanca está fabricada con aluminio, mientras que en la de condensación es de polipropileno para evitar que los vapores ya condensados corroan la chimenea y se produzcan fugas.

  1. Desagüe

Una vez aprovechado el calor del vapor de agua ya condensado (en estado líquido) hay que eliminarlo conduciéndolo hacia un desagüe. No se recomienda que el desagüe se encuentre a más de 3 m de la caldera y se le dará siempre pendiente para evitar acumulaciones.

En caso de no poder acceder a un desagüe cercano, se instalará una bomba para impulsar los condensados al desagüe más cercano. Existen bombas diseñadas específicamente para este cometido, ya que los condensados son parcialmente corrosivos y podrían dañar la bomba.

Por último, el tubo de desagüe debe ser de material plástico para evitar la corrosión.

  1. Temperatura

Para optimizar el rendimiento de la caldera de condensación es aconsejable hacer que trabaje a menor temperatura que una estanca convencional. En lugar de impulsar el agua a 80-90ºC, se calienta a entre 50-60ºC. Al funcionar a menor temperatura, la caldera es capaz de condensar más, por lo que aprovecha más calor latente y ahorra más gas. Al contrario de lo que pueda parecer, no es necesario sobredimensionar los radiadores para obtener una temperatura confortable, ya que la caldera trabaja más rato pero con un rendimiento superior.

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En el caso de calentar el agua a 80-90ºC como hace una caldera de gas convencional, el ahorro que se consigue con la caldera de condensación es muy pequeño, por lo que es importante bajar la temperatura del circuito de calefacción.

Las calderas de gas a condensación son recomendables para generar calor en instalaciones de suelo radiante cuyo sistema trabaja con una temperatura de 40-60ºC.

  1. Sonda exterior

Es muy recomendable la instalación de una sonda de temperatura exterior. Gracias a la sonda, la caldera de condensación sabe la temperatura que hay en el exterior y en el interior de la vivienda. Con ese dato la caldera se ajusta a la necesidad real de calentar el agua del circuito, bajando la temperatura y trabajando con menor consumo cuando calcula que se está llegando a la temperatura de confort deseada.

Consejos para ahorrar

  1. Utiliza la caldera de forma responsable: es muy importante tener bien ajustada la temperatura deseada sin abusar con temperaturas muy altas que solo harán que gasten más dinero. Debes tener en cuenta que cada grado que subas la temperatura, hará que el consumo de energía se incremente en un 7%.

Lo recomendable es regular la temperatura entre los 19º C y los 21ºC. Por la noche, se puede bajar la temperatura de los dormitorios hasta los 17ºC.

  1. Controla el gasto: para ello, es beneficioso tener un cronotermostato. Se encarga de regular la temperatura de la casa durante horas o días; gestionan automáticamente el encendido y el apagado de la caldera. De este modo, se optimiza el rendimiento de la calefacción y se evita malgastar cuando no se está en casa.
  2. Coloca detectores: las alarmas de gas natural y gas butano son muy prácticas porque alertan ante cualquier fuga.
  3. Prestaciones extra: algunas calderas incluyen un termostato Wifi que permite controlar la caldera a través de dispositivos móviles como un smartphone o una tablet. Son compatibles con instalaciones térmicas solares, lo permite ahorrar más de la mitad de la energía respecto a las calderas convencionales.

Si tienes alguna duda de que caldera debes instalar o cual es la que mejor se adapta a tus necesidades no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Posted by Rioclima Rioja / Posted on 16 Oct
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