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Historia de la calefacción II

Historia de la calefacción II

La historia de la calefacción está llena de curiosidades, como comentábamos en nuestro anterior post. No obstante, lo realmente importante es que en la actualidad podemos combinar y aplicar a la misma vivienda tanto sistemas ancestrales como la tradicional chimenea con la calefacción por placas solares, haciendo que funcionen mejor que nunca.

Pero demos una vuelta de casi dos siglos para hablar del auténtico nacimiento del concepto moderno de la calefacción, las calderas y las calefacciones centrales

La calefacción central

A partir de la Revolución Industrial se empieza a manejar el vapor en las máquinas motrices y se desarrolla la técnica de conducción de fluidos por tuberías, fluidos calentados en calderas a partir de combustibles, principalmente tres: leñaturba y hulla.

A principios del siglo XX empiezan a aplicarse estas técnicas a sistemas de calefacción de edificios con calderas de carbón, tuberías y radiadores, utilizando el vapor como caloportador. La más antigua de las instalaciones consistía en una caldera de carbón, una red de tuberías y radiadores. La caldera era una estufa de fundición, cuyas paredes eran dobles y entre las dos capas circulaba agua que se calentaba hasta la vaporización, en las de vapor; más tarde a temperaturas por debajo del punto de ebullición.

El caloportador circulaba por las tuberías por termosifón o tiro térmico, por lo que era conveniente que la caldera estuviera situada en un nivel más bajo que los emisores. Las ventajas del sistema son: el fuego está en un local específico, no en los locales a caldear; un solo hogar sirve para calentar varios locales o incluso un edificio completo.

Como se ha dicho, el caloportador inicial fue el vapor que luego se sustituyó por el agua. Cuando esto ocurrió, en el sistema por termosifón, las tuberías debían ser bastante gruesas para facilitar la circulación. Además las de ida debían ir cercanas al techo, por encima de los emisores y las de retorno por el suelo. Más adelante se añadió una bomba para la recirculación, lo que permitía tuberías más delgadas, llevarlas por cualquier recorrido y la caldera podía estar en cualquier situación respecto a los radiadores. A cambio no es demasiado conveniente que la caldera sea de combustión continua, es decir, de combustible sólido (carbón o pellas de madera), porque un corte en el suministro eléctrico pararía a la bomba y la caldera podría calentarse demasiado.

A la vez que se fue abandonando el vapor, pasando a calefacción por agua caliente, también el combustible cambiaba: primero el gas ciudad y el fueloil sustituyeron al carbón, luego poco a poco el gasóleo, y después, a partir de los años 1960, el gas natural.

Calefacción solar térmica

La Calefacción Solar Térmica sirve principalmente para el consumo de agua caliente sanitaria y calentar tanto las viviendas como el agua de las piscinas. Pero no nos engañemos, a pesar de tener las mismas funciones que una calefacción normal esta es muy especial, ya que cuida el medio ambiente reduciendo la emisión del CO2, pues utiliza las fuentes de energía renovable para su funcionamiento, más concretamente, emplea energía solar térmica mediante los paneles solares térmicos. A la larga esta clase de equipos provocan una gran optimización económica debido a que se pueden sustituir por los clásicos sistemas de calefacción primitivos: butano, gas natural, propano, etc.

La energía térmica aprovecha el calor existente en el ambiente para generar energía. Esta fuente de energía llega a ser muy recomendada debido a su alta eficacia energética cuando la temperatura del ambiente oscila entre -10 º C y 40 º C. Esto quiere decir que existen un alto porcentaje de lugares donde se puede generar esta energía renovable, así que no solo las grandes empresas pueden beneficiarse de la calefacción solar térmica, sino también las viviendas unifamiliares, colectivas, plazas deportivas, etc.

Además de la energía térmica, también existen otros tipos de energías limpias que se utilizan para calentar ambientes, como es la energía geotérmica empleada en las bombas de calor.

En un principio, se cree que la fuente de energía renovable termodinámica y solar fotovoltaica son muy parecidas, sin embargo, no son lo mismo. La energía fotovoltaica se obtiene de los paneles fotovoltaicos, y la energía térmica se obtiene de los paneles térmicos.

La energía solar fotovoltaica solo se puede obtener cuando es de día y las condiciones climatológicas son favorables, sin embargo, las placas termodinámicas son autosuficientes e independientes, pues obtiene energía renovable las 24h del día.

A diferencia de las solares no tienen que ir instaladas en una dirección y orientación concreta, se pueden colocar tanto en vertical como en horizontal, duran más de 25 años, tienen poco mantenimiento y su coste es bastante más bajo.

Esperamos que este repaso a la historia haya sido de vuestro agrado y recordar que sea cual sea el tipo de calefacción que mejor se adape a vuestras necesidades  la podrás encontrar llamando o visitando a Rioclima. Pídenos presupuesto sin compromiso, te esperamos.

Posted by Rioclima Rioja / Posted on 12 Mar
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